Fundamentos

RENOVANDO LA ILUSIÓN DE UN CIUDADANO LATINOAMERICANO

La integración es una actitud y, en cierto sentido, una cultura que tiene que forjarse desde las mismas entrañas de la sociedad. Es un aprendizaje sine tempore pero reclama de condiciones gubernamentales que lo favorezcan. Hablar de integración conduce a posar la mirada en la sociedad y, más específicamente en las escuelas, sin obviar – desde luego – la fuerza y el empuje de otras sociedades intermedias.

A la integración no se arriba en un solo acto, es un proceso que tiene que partir de lo que es lo propio en las sociedades: la pluralidad, que contiene a las partes en sus funciones, roles, necesidades e intereses. Las sociedades intermedias, desde sus peculiaridades características pueden abrirse e interactuar integrándose en aquello en que son similares. Es en lo cotidiano donde el aprendizaje que genera cultura encuentra terreno fértil para florecer y permanecer. Las sociedades intermedias se articulan entre sí en razón de los fines que persiguen, los recursos humanos y materiales con que cuentan etc., configurando una trama o plexo social en permanente actividad y adaptación a las cambiantes condiciones del cuerpo social en su conjunto (Carlos Sacheri).

El ciudadano asume la función social que le corresponde desempeñar articulándose con otros de modo espontáneo según su afinidad, complementariedad e intereses. Los grupos intermedios hacen posible que sus miembros ejerzan su capacidad de iniciativa y su sentido de responsabilidad asumiendo encargos o cargos que miran al bien de los demás. Al interior de cada grupo, las decisiones y competencias personales tienen un peso específico y sus miembros se convierten en autores de su destino contribuyendo al mejoramiento de la sociedad en su conjunto. La vitalidad de las sociedades intermedias se explica, también, por su autonomía y poder decisión en los asuntos que les compete.

UN NUEVO CAMINO: DESDE LA ESCUELA

La integración, como actitud y cultura, tiene que nacer en el seno del mismo fondo social. Las escuelas destacan por su cercanía con el aprendizaje y porque participan niños y jóvenes (el futuro) y sus padres, quienes sin solución de continuidad ocupan diversos puestos en la sociedad (presente). Desde esta perspectiva las escuelas se enlazan estrechamente con la trama social: Normas, costumbres, creencias, valores y visiones de las sociedades. Ese enlace no se circunscribe en la impartición de conocimientos, sino que sobre todo formaliza, habilita al niño y al joven para que las internalice y las haga propias de manera que, cuando adultos, en el ámbito en que se desenvuelvan, al interactuar con sus pares, se pueda estructurar una sociedad vertebrada en torno a unos símbolos y significados comunes.

En la escuela se preserva la memoria de la patria, se perfila la identidad personal y se trasmiten los ideales que articulan el presente y futuro de una nación. En ella, los estudiantes no solamente conocen y respetan su historia, sino que también aprenden a hacer lo propio con la de las otras naciones. La pluralidad, nota relevante de los países insertos en la comunidad regional o internacional, puede ser asimilada y aceptada sin mayor impedimento por los jóvenes porque se encuentran en la antípoda de intereses subalternos o prejuicios chauvinistas que los habilita a reconocer lo bueno y valioso de otras latitudes. La edad, la docilidad y buena disposición de los escolares es un acendrado argumento que abona en favor de aventurarse a explorar desde la escuela el camino de la integración.

Un segundo criterio se relaciona con la misma naturaleza de los colegios: su quehacer educativo que no se agota en la enseñanza de materias; sus posibilidades se abren hacia actividades que promueven que el joven tenga experiencias directas con sus pares de otras escuelas a través de encuentros culturales, artísticos, deportivos y de intercambio. Lo propio es válido para los docentes. Dichas actividades implican un acercamiento entre instituciones que mediante el diseño y realización de proyectos en común incoan espacios de integración a partir de las escuelas. Los efectos de estas iniciativas son de capital importancia para el desarrollo personal de los estudiantes.

Un tercer argumento remite a considerar que las escuelas son organizaciones culturales con la suficiente autonomía como para convocar o aceptar cuando sean solicitadas por sus pares. Su capacidad de movimiento no depende de terceros. Si la dirección valora una iniciativa como viable y positiva para sus alumnos, la emprende. La permanencia y continuidad – en el tiempo – de la escuela es lo que asegura que los proyectos o iniciativas se hagan historia generando frutos que se hacen ‘educativos’, porque redundan en beneficio de sus alumnos, se incluyen en los planes del centro educativo, de lo que se sigue que su periodicidad quede asegurada.

En el tiempo, los proyectos compartidos, tanto en el diseño como en su ejecución, no solamente enriquecen la propia cultura escolar, también permiten que entre los colegios – sin perder su autonomía e identidad – se genere una sinergia institucional que fuertes puedan convertirse en aliados eficaces para transitar por inéditos espacios de integración supranacional, sin afectar su propia naturaleza.

POR QUÉ UNA RED DE COLEGIOS:

El diccionario de la real academia de la lengua española (DRAE) propone varias acepciones para red, entre las cuales, elegimos las siguientes:

a) Aparejo hecho con hilos, cuerdas o alambres trabados en forma de mallas, y convenientemente dispuesto para pescar, cazar, cercar, sujetar, etc.

b) Confluencia de calles en un mismo punto; y,

c) Conjunto de elementos organizados para determinado fin.

Estas tres acepciones tienen en común dos elementos: Sugieren una finalidad o un propósito que dispone la conjunción de intenciones para su consecución, pero no implica renuncia o enajenación de la identidad institucional o de la naturaleza de su actividad.
Desde la diversidad de los colegios, las fortalezas, las ilusiones, las visiones, las experiencias, los conocimientos… de cada cual – mediante una RED- se duplican y se extienden – mutua y recíprocamente – entre todos. Revestidos con estas nuevas virtualidades, los colegios, más fácilmente pueden arribar al fin o fines acordados.

PERSPECTIVAS DE LA RED CENIT

1.- Los encuentros, foros o intercambios se caracterizarán porque tienen que promover entre los alumnos su participación y ejercicio en la toma de decisiones, cualidades fundamentales para su formación personal y como futuros ciudadanos.
El protagonismo de los alumnos – asistidos por sus profesores – se verá reflejado en la gestión, en el trabajo intelectual en la preparación de las exposiciones, en las mismas disertaciones e intervenciones, en el diseño organizativo de los programas y en la acogida a los asistentes.

2.- Permitirá que los integrantes de los colegios miembros amplíen su visión y apertura a nuevas realidades, que aprendan a respetar las diferencias culturales, a buscar y reforzar lo que une; al mismo tiempo, será motivo para intercambiar experiencias y conocimientos en torno a nuevas formas de enfrentar y resolver similares problemas.

3.- Permitirá que los docentes enriquezcan su experiencia didáctica; la coincidencia de intereses por especialidad podrá gestar posibles redes de estudio e intercambio; fomentará – por imitación las buenas prácticas docentes; y, los encuentros de profesores por área, por modalidad u afinidad.

4.- La Red CENIT incentivará a que entre sus colegios miembros se construyan corporativamente puentes de sinergia en todas sus líneas madres, a través del diálogo fluido entre sus representantes: del intercambio de experiencias y de consultas técnicas.

5.- La sistematización de experiencias didácticas, la innovación de los procesos educativos y la mejor comprensión de la problemática estudiantil podrán dar inicio a proyectos de investigación y acción que beneficien a los colegios miembros de la red CENIT.

6.- Dentro de las políticas acordadas, por consenso, entre los representantes de los colegios miembros se podrá dar luz verde para iniciar corporativamente diseños de contenidos curriculares que enfaticen la integración, la participación estudiantil y la toma de decisiones de modo que, después de comprobar su consistencia y viabilidad, pueda elevarse a los Organismos Supranacionales pertinentes para su inclusión en todos los colegios de Sudamérica.

7.- Añade valor a cada colegio miembro al internacionalizarlo usando una marca registrada que los identifica.

8.- El crecimiento en número de adherentes en cada país y su consolidación como Red de colegios, permitirá que:

a) Sea invitada con voz en los capítulos educativos de los Organismos Supranacionales;

b) Se convierta en un Ente especializado tanto para elevar propuestas como pronunciarse frente a las normas y leyes provenientes de los respectivos Ministerios de Educación.

c) Respalde internacionalmente, tanto en el ámbito técnico como político, a un colegio miembro ante eventualidades políticas en su respectivo país de origen.

d) Se constituye en un ente especializado de consulta para la educación en cada uno de los países en que tiene representación.

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